DIARIO DE IBIZA DEDICA UNA DOBLE PÁGINA A LA OBRA RECIENTE DE PEDRO MARÍA ASENSIO

El artista de Ibiza Pedro Asensio disecciona la ciudad como problema. Cristina Martín Vega.

«¿Y si esto que nos parece insoportable no hubiera hecho nada más que empezar?»Pedro Asensio se hace esta pregunta frente a su última instalación, metáfora de la situación demencial que se produce en Ibiza con la falta de vivienda y que ha transformado durante unas semanas (hasta hoy) la sala de actos de Can Llaneres, la sede de la Demarcación pitiusa del Colegio de Arquitectos. Casi 3.000 cubos de porcelana blancos, pequeños, unos encima de otros a distintas alturas, simulan una ciudad sólida, asentada en el suelo, mientras innumerables cajitas de acetato transparente cuelgan del techo por encima de los supuestos edificios. Son dos mundos: el de quienes tienen vivienda y el de los que penden de un hilo, literalmente; esos poblados de infraviviendas con los que convivimos y a los que no vemos. Más bien, no queremos ver, porque son transparentes y su interior está a la vista de todos. La instalación ‘La ciudad blanca al final del camino’, magnética e inquietante, con esa pulsión geométrica y de juegos de perspectiva marca Asensio, es la metáfora de una Ibiza de extremos hasta lo insoportable. La fragilidad de esas infraviviendas suspendidas, transparentes, tan vulnerables que una ligera corriente las mueve o las arroja a la catástrofe.

Pedro Asensio, artista de Ibiza: «¿Cuándo das por acabado un cuadro? Yo, cuando él me lo dice». Cristina Martín Vega.

El arte geométrico es parte central de la obra de Asensio, perfeccionista y autoexigente: «Cada vez que haces un cuadro, aunque esté muy bien hecho, no te deja satisfecho. Siempre quieres ir un poco más allá, afortunadamente. Eso te hace continuar. ¿Y cuándo das por acabado un cuadro? Yo, cuando él me lo dice. Cuando me dice ‘no me toques’».

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